cuando la sensación de peligrosidad frente a la COVID-19 disminuyó, el alumnado regresó a las
aulas y talleres de la Facultad de Artes adoptando, al principio, un sistema híbrido entre
presencialidad y virtualidad (Pillacela-Chin et al., 2025).
A la hora de trazar una somera exploración bibliográfica, a modo de antecedentes,
orientada a la educación superior de las artes visuales durante la pandemia, es preciso
mencionar que Pillacela-Chin (2025) hizo una revisión sistemática de literatura completa que
reveló las principales problemáticas emergentes. Sin embargo, el tópico de las complicaciones
en el mundo laboral de los estudiantes formados durante la pandemia requiere un examen
particular. Numerosos artículos y en reportes de organismos internacionales se han ocupado de
ello. Un informe precursor fue el emitido por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y
la ONU, por la iniciativa Impacto Académico de las Naciones Unidas (UNAI). Este estudio
previó que la pandemia impactaría de forma profunda en las expectativas profesionales de los
diplomados, que según las encuestas eran conscientes de la incertidumbre de una futura
contratación (Naciones Unidas, 2020).
En México, un artículo de Contreras-Espinoza y Kuri-Alonso (2024), analiza cómo los
egresados se enfrentaron a un mercado de la contratación adverso porque, al no haber contado
con prácticas profesionales presenciales durante la pandemia, sus competencias clave tuvieron
un desarrollo limitado. Valadez García et al. (2023), por su parte, demostraron que los
estudiantes formados en pandemia sufrieron un escenario laboral más restrictivo, inestable y con
mayor tiempo de espera para conseguir su primera contratación formal. Situación análoga es
denunciada por el Economics Observatory. (2023), responsabilizando al colapso en la oferta de
entrenamientos y pasantías como causa directa. Al no poder ganar experiencia en entornos
reales durante la emergencia sanitaria, los estudiantes universitarios quedaron en una desventaja
estructural a la hora de postularse a puestos de trabajo. Igualmente, hay que reconocer causas no
directamente relacionadas con la COVID. El blog de Morson Group (2025), en Gran Bretaña,
añade que el mercado laboral se ha contraído exponencialmente desde 2023 para contrataciones
de graduados, que se encuentran sobrecalificados para los puestos disponibles, además de que se
suele requerir titulados en áreas clave, como ingeniería, enfermería o docencia, pero las
universidades siguen generando candidatos que no siempre cuentan con las habilidades
prácticas necesarias. Asimismo, es notorio que, a medida que las empresas buscan reducir
costes, la Inteligencia Artificial está transformando los entornos laborales y disminuyendo las
oportunidades de empleo para principiantes (Morson Group, 2025).
Para las disciplinas creativas, las dificultades de contratación fueron especialmente
graves. Los jóvenes artistas fueron sacudidos por el "apagón cultural" de la pandemia (Somos
Iberoamérica, 2022). Skaggs (2024), deja entrever que en el mundo de las artes el empleo
depende en gran medida del capital social, es decir, de las interacciones con miembros de la
comunidad artística y las redes de contactos. En este sentido, Markham et al. (2025), subrayan
que al cancelarse durante la COVID-19 las muestras de fin de carrera y las tutorías presenciales,
al cerrarse las galerías, museos e instituciones culturales, las oportunidades para los recién
graduados mermaron.