Introducción
El avance tecnológico ha transformado cómo las personas aprenden, se comunican en su día a día,
trabajan o participan en la esfera pública o privada. En el contexto educativo, este cambio no es solo
instrumental, sino que supone plantearse una reformulación de las competencias básicas a adquirir para
desenvolverse de forma óptima en una sociedad excesivamente digitalizada y mediatizada por entornos
digitales. En este escenario, se inician la cultura visual digital, la multialfabetización y las herramientas
digitales, cuyos aportes suponen un reajuste en el proceso de aprendizaje, así como un reto educativo para
afrontarlo en la escuela actual (Duncum, 2004).
Los sistemas educativos tratan de equilibrar la oferta y la demanda de docentes cualificados, con la
finalidad de garantizar estándares de calidad (Unesco, 2022). En esta línea, se busca fortalecer la
enseñanza y poner en valor la labor del profesorado. Para esto, planteamos la presencia de una
metodología basada en la multialfabetización (Bull y Anstey, 2018; Cazden et al., 1996; Karkar, 2024),
que integre múltiples formas de comunicación híbrida y multimodal en la que se puede aprender a partir
de la implementación de diversos medios analógicos y tecnológicos (Cope y Kalantzis, 2020; Lim y
Querol-Julián, 2024).
En la actualidad, se fusionan las técnicas tradicionales de enseñanza con las digitales. La forma en la
que los niños aprenden evoluciona constantemente. A partir de la multialfabetización se abre el campo de
alfabetización más allá de los sistemas tradicionales reconocidos a partir de la lectura y la escritura, pues
se incorporan nuevas alfabetizaciones con formatos digitales que pueden ser visuales, audiovisuales,
auditivos, por citar algunos.
Los nuevos formatos de difusión del contenido cultural, no solo implican apreciar el objeto cultural
a partir del sistema de la vista, sino que interactúan otros modos de comunicación (Duncum, 2004). El
significado de una obra se crea a partir de la interrelación entre diversos medios de comunicación. Es por
esto, por lo que los educadores deben saber valorar las diferentes formas de interacción producidas entre
los nuevos modos de comunicación. Esto da fruto a un diálogo más complejo entre emisor, receptor y
mensaje, porque hay que tener en cuenta nuevas formas de comunicación analógicos y digitales. Para
lograr este fin, sugerimos adaptarse a los sistemas propuestos a partir de las ideas de multialfabetización y
multimodalidad.
De forma paralela, la inteligencia artificial se ha incorporado en las aulas con las tutorías
inteligentes, la realización de imágenes con generadores de texto, así como con aplicaciones de realidad
aumentada y virtual. Para que se dé un uso correcto de los recursos digitales, se deben formar a docentes
que sean capaces de afrontar los desafíos de las nuevas tecnologías a partir del desarrollo de competencias
pedagógicas innovadoras, nuevas metodologías educativas y una conciencia crítica basada en la ética
digital.
La relación que se establece entre una metodología de multialfabetización y la inteligencia artificial
propicia una innovación educativa emergente. Los estudiantes no solo pueden crear a partir de contenidos
multimodales con sistemas de inteligencia artificial con: textos, ilustraciones o videos, sino que se
propicia el pensamiento crítico tras analizar los resultados que produce la herramienta generativa no como
resultado final sino que favorece el proceso creativo y debe ser modificada.
Esta investigación tiene como objetivo proponer una alternativa metodológica que reconozca y
potencie la labor docente, a través de la multialfabetización, para favorecer la comprensión de imágenes
en portadas de libros infantiles ilustrados generadas con inteligencia artificial (IA).